
¡Hola, BdeViajer@! 👋 Nuestro viaje a la Playa de Dícido y la Cascada de Dícido comenzó una mañana caprichosa, de esas en las que Cantabria se viste de gris y la llovizna coquetea con el paisaje. Decidimos hacer una escapada rápida desde Castro Urdiales, una localidad que siempre nos ha enamorado. Sabíamos que la playa estaba cerca, apenas a unos minutos en coche, por lo que el plan era sencillo: dejar el coche, pasear un poco y ver qué nos deparaba el lugar.
Llegamos a una zona de aparcamiento pequeña, pero providencialmente gratuita, justo al lado de la playa. Aunque en temporada alta es casi imposible encontrar un hueco, el día nublado nos ofreció un espacio sin problemas.
Curiosamente, algunos portales de información turística mencionan que la playa no tiene parking, lo cual, en un sentido estricto, es cierto si se busca un aparcamiento grande y oficial. Sin embargo, en la práctica, existe este pequeño rincón donde se puede dejar el coche, lo que demuestra la importancia de contar con experiencias de primera mano para sortear la información contradictoria y conocer la realidad del terreno.
Desde el momento en que bajamos del coche, el ambiente nos atrapó. La mezcla de un cielo bajo, un aire fresco y el sonido constante de las olas creó una atmósfera que nos hizo sentir en un lugar de esos que parecen secretos.
Con la llovizna apenas perceptible, nos adentramos en este tramo de costa para descubrir una playa de contrastes, una cascada que se negaba a ser vista fácilmente y una joya de la arqueología industrial que nos esperaba a lo lejos. La jornada no solo consistió en un paseo, sino en una auténtica exploración.
Si estáis planeando un viaje a Cantabria, os dejamos por aquí todos nuestros artículos sobre los lugares que hemos visitado en Cantabria para que os sea más fácil vuestra preparación. Qué ver en Cantabria, lugares más bonitos de Cantabria y qué hacer en Cantabria.
Índice de Contenidos
1. La Playa de Dícido: Un Lugar para Desconectar y Sentir la Costa Cantábrica 🏖️
El primer paso en la Playa de Dícido es una experiencia en sí misma. Tal como habíamos leído y confirmado con nuestros propios pies, la entrada a la playa está formada por grandes piedras, casi como un muro de contención natural.
Sin embargo, a medida que nos acercábamos al mar, la composición del suelo cambiaba. Las piedras daban paso a una mezcla de grava y arena, que se volvía más fina y tostada a medida que se acercaba la orilla. Con una longitud de aproximadamente 350 metros, la playa se extiende en una curva suave, ofreciendo una amplitud que invita a la tranquilidad.

Lo que más nos sorprendió fue la fuerza del mar. Aunque el día no invitaba al baño, el oleaje era notablemente fuerte y el viento soplaba con intensidad. Este factor es clave para entender la naturaleza de este rincón de la costa.
Si bien la playa es ideal para caminar, desconectar y disfrutar del paisaje, no es un lugar recomendado para nadar o practicar deportes acuáticos como el surf, a pesar de que algunos surfistas se atreven a desafiar sus olas. Las condiciones del mar, sumadas a la ausencia de socorristas y de una bandera azul que certifique la calidad del agua, hacen que la prudencia sea la mejor compañera para aquellos que se acerquen al agua.

La playa se siente muy natural y poco intervenida. Si buscas un chiringuito, duchas, aseos o grandes instalaciones, este no es el lugar. La sencillez es parte de su encanto. Es un sitio para quienes aprecian la naturaleza en su estado más puro, sin las multitudes ni el bullicio de otras playas más urbanizadas.
El bajo nivel de equipamientos y la escasa ocupación que presenta habitualmente la convierten en el destino perfecto para una escapada de paz y silencio. Además, para quienes viajan con sus mascotas, es importante saber que la playa admite perros, pero solo fuera de la temporada de baño, es decir, de octubre a abril.
La Playa de Dícido es, en esencia, un refugio para aquellos que buscan un contacto directo con el entorno, un lugar para sentir el poder del Cantábrico y para pasear sin prisas. No es la típica playa para pasar el día con sombrilla y toalla, sino un punto de partida para la aventura.
| Características | Detalle |
|---|---|
| Ubicación | En el municipio de Castro Urdiales, Cantabria. Pedanía de Mioño. |
| Acceso | Por coche (carretera N-634), fácilmente accesible desde Bilbao o Santander. También a pie desde Castro Urdiales por la Vía Verde. |
| Aparcamiento | Pequeño aparcamiento no vigilado, generalmente gratuito. |
| Longitud / Ancho | Entre 300 y 350 metros de longitud, unos 30 metros de ancho. |
| Composición de la Arena | Mezcla de arena tostada o dorada, grava y numerosas piedras o bolos. |
| Servicios | Papelera, limpieza, duchas (no siempre funcionales). Ausencia de socorristas, oficina de turismo o restaurantes. |
| Condiciones Climas | Ideal para amaneceres y atardeceres. El día de nuestra visita, estaba nublado con llovizna. |
| Oleaje | Fuerte |
| Ocupación | Baja |
| Admisión de perros | Sí (de octubre a abril) |
| Accesibilidad | No apta para personas con movilidad reducida |
| Surf | No es ideal |
| Socorristas | No hay |
2. La Cascada de Dícido 🌊
Nuestro verdadero objetivo, además de disfrutar de la playa, era encontrar la Cascada de Dícido. Si te sitúas de frente al mar, la cascada se encuentra a la derecha, en el extremo de la playa. El día que fuimos, la marea había subido considerablemente, cubriendo la zona de arena que, en marea baja, permite el paso hacia la base de la cascada.
Como no íbamos equipados con bañadores para mojar nuestros pies, tuvimos que buscar una alternativa. Decidimos subir por las rocas que forman el acantilado, con mucho cuidado, para poder verla desde arriba. Desde esa perspectiva, el espectáculo era mágico: un chorro de agua dulce que se precipitaba directamente al mar, creando una de las imágenes más singulares y bellas de la costa.
Es fascinante cómo la propia naturaleza ha creado este fenómeno, que no es común de encontrar. A diferencia de las cascadas de interior, esta vierte su caudal sin interrupción sobre el lecho marino. Para los amantes de la fotografía y de los rincones poco conocidos, este lugar es una verdadera joya.
La escasez de información en línea sobre esta cascada en particular nos hace valorar aún más el haberla descubierto por nuestra cuenta. Parece que la mayoría de los sitios web que se centran en la zona se olvidan de esta singularidad, dedicando su atención a otros puntos de interés. Esto nos confirma que la experiencia personal es invaluable y que a veces, los rincones más especiales son los que menos se promocionan.

💡 Consejo BdeViajes: para quienes planeen visitarla, nuestra principal recomendación es consultar las tablas de mareas para poder acceder a la base de la cascada. En marea baja, el camino es mucho más sencillo y seguro, y se puede disfrutar de la vista sin tener que escalar las rocas, lo que lo hace accesible para más personas.
3. El Cargadero de Dícido y la Vía Verde 🚂
Justo al otro lado de la playa, si te sitúas de frente al mar, a tu izquierda, se erige una imponente estructura que parece sacada de una película: el Cargadero de Dícido. El día que visitamos la playa, el tiempo no nos permitió recorrer la famosa Vía Verde de Dícido, que conduce directamente a esta impresionante obra de ingeniería. Sin embargo, nos conformamos con admirarlo desde la distancia, un testimonio de la historia minera de Cantabria que nos invitó a volver en otra ocasión.
3.1 Cargadero de Dícido: Historia minera y valor patrimonial
El cargadero es el último superviviente de al menos siete estructuras similares que operaron en la zona y es el único que se conserva con su diseño original tipo cantilever, una palabra inglesa que significa «voladizo». Esta estructura, que descansa sobre un gran pilar circular de piedra en el lecho marino, servía para cargar el mineral de hierro que llegaba desde las cercanas minas de Dícido, transportado por un antiguo tren.
Su historia es tan dramática como su apariencia: el cargadero original fue destruido en 1937 durante la Guerra Civil española para evitar que el mineral llegara al bando sublevado, y la estructura que vemos hoy es una fiel reconstrucción de la que se levantó en 1938.
Este monumento al patrimonio industrial fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1996, un reconocimiento a su importancia histórica y arquitectónica. Recientemente, se han llevado a cabo obras de restauración para asegurar su conservación, un esfuerzo que demuestra la intención de la región de preservar su pasado minero para las generaciones futuras.

3.2 Vía Verde de Dícido
La Vía Verde de Dícido, por su parte, es una ruta que serpentea por los acantilados de la costa y a través de túneles, un camino que en su día se utilizó para transportar el mineral de las minas al cargadero. Este paseo es una de las principales atracciones de la zona, ofreciendo unas vistas espectaculares del Cantábrico y permitiendo descubrir los restos de una intensa actividad industrial.
La ruta es ideal para senderistas y ciclistas, aunque es crucial extremar la precaución, especialmente en los tramos más cercanos a los acantilados. También existen itinerarios alternativos que se adentran en el interior, revelando más vestigios mineros y pueblos abandonados como Campoezquerra.
Estos caminos, aunque ofrecen una aventura más profunda, pueden ser complicados y no están señalizados en su totalidad, por lo que es importante investigar y planificar con antelación si se desea explorar más allá del tramo principal.
4. ¿Dónde están la Playa y la Cascada de Dícido? 📍
La Playa de Dícido y la Cascada de Dícido se encuentran en el pueblo de Mioño, una pedanía perteneciente al municipio de Castro Urdiales, en la costa oriental de Cantabria. Es un lugar de fácil acceso desde la carretera principal y está situado en un entorno natural rodeado de acantilados y vegetación.
Una vez en la playa, la orientación es muy sencilla: si te sitúas de frente al mar, la Cascada de Dícido está a la derecha, mientras que el Cargadero de Dícido se encuentra a la izquierda, en el extremo opuesto.
5. ¿Cómo Llegar a la Cascada de Dícido? 🚗
Para llegar a la Playa y Cascada de Dícido, lo más cómodo es ir en coche. Las indicaciones son claras y la ruta es directa.
- Desde Castro Urdiales o desde Bilbao, debes tomar la autopista A-8 (o su tramo equivalente en Cantabria, la A-7), y coger la salida 145 en dirección a Mioño.
- Una vez en la N-634 hacia Mioño, solo tendrás que recorrer aproximadamente 0,8 km hasta ver la desviación que te llevará al área de la playa.
- El acceso a la zona de aparcamiento es sencillo y el pequeño parking se encuentra justo en frente de la playa. Este enlace os lleva directos a través de Google Maps al Parking de la Playa de Dícido.
Es importante tener en cuenta que, aunque el parking es gratuito, es pequeño y puede llenarse rápidamente, especialmente en los días soleados o durante los meses de verano. Por lo tanto, si planeas visitarlo en temporada alta, es recomendable llegar temprano para asegurar un lugar.
6. 💡 Consejos BdeViajes prácticos para tu visita
Mejor época para ir
La primavera y el verano son las mejores estaciones, tanto por el clima como por el colorido del entorno. En días soleados, el contraste entre el verde de los acantilados y el azul del mar es espectacular.
Recomendaciones para aprovechar el día
- Llevar calzado cómodo para caminar por piedras y rocas.
- Consultar la marea antes de planificar la visita a la cascada.
- Madrugar para encontrar sitio en el aparcamiento.
- Si el clima acompaña, completar la excursión con la Ruta de la Vía Verde.
7. Un Viaje que Merece Repetirse 💖
Nuestra visita a la Playa y Cascada de Dícido fue un recordatorio de que los viajes no siempre tienen que ser bajo un sol radiante para ser memorables. La llovizna añadió un toque de melancolía y misterio al paisaje, permitiéndonos disfrutar de un rincón de Cantabria que ofrece una mezcla única de belleza natural, historia industrial y tranquilidad. La Cascada de Dícido, con su agua cayendo directamente al mar, se convirtió en nuestro «secreto» del día, una joya que descubrimos gracias a nuestra exploración.
La combinación de la Playa de Dícido, la Cascada y el imponente Cargadero, unido a la oportunidad de recorrer la Vía Verde, crea un conjunto de experiencias que se complementan a la perfección. Es un lugar para el explorador, para el curioso y para quienes buscan algo más que sol y arena. Sin duda, volveremos, y la próxima vez, esperamos que el tiempo nos permita recorrer la Vía Verde al completo y sumergirnos aún más en la fascinante historia de este rincón mágico.
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❓ Preguntas Frecuentes sobre la Playa y la Cascada de Dícido
Durante la planificación de cualquier viaje, surgen dudas que pueden afectar la calidad de la experiencia. Para ayudarte a preparar tu visita a la Playa y Cascada de Dícido, hemos recopilado y respondido a las preguntas más frecuentes basándonos en la información disponible y en nuestra propia experiencia.
¿Es una playa segura para el baño?
La Playa de Dícido no es ideal para nadar o bañarse. El oleaje suele ser fuerte y, al no contar con servicio de socorristas, la seguridad no está garantizada. Es un lugar mucho más adecuado para pasear, relajarse y disfrutar del paisaje.
¿Hay servicios o chiringuitos en la playa?
No, la Playa de Dícido es una playa natural y, por lo tanto, no cuenta con servicios como aseos, duchas, vestuarios o chiringuitos. Aunque existen algunas papeleras y se realiza servicio de limpieza, es fundamental que cada visitante se haga responsable de su basura y mantenga el entorno limpio.
¿La Playa de Dícido tiene parking?
Sí, existe un pequeño parking gratuito frente a la playa. Sin embargo, el espacio es limitado y se llena con facilidad, especialmente en verano. Para quienes no encuentren sitio, el aparcamiento en la calle cercana puede ser una alternativa. Este enlace os lleva directos a través de Google Maps al Parking de la Playa de Dícido.
¿Es accesible para personas con movilidad reducida?
No, la playa no está adaptada para personas con movilidad reducida. El terreno, con una entrada de piedras y un desnivel suave pero profundo, dificulta el acceso.
¿Se puede nadar en la Playa de Dícido?
Sí, se puede nadar, pero con precaución. El agua es limpia y las aguas de la playa suelen ser tranquilas, lo que la convierte en un buen lugar para bañarse. Sin embargo, el oleaje puede ser fuerte, especialmente en la zona expuesta delimitada por dos promontorios rocosos. Si decides entrar al agua, es recomendable hacerlo en la zona más protegida del centro de la playa y siempre teniendo en cuenta las condiciones del mar en el momento de la visita.
¿Es necesario pagar para acceder a la playa o a la cascada?
No, el acceso a la playa y a la cascada es completamente gratuito. No existe ninguna tarifa de entrada o canon para visitar estos lugares. El aparcamiento también es gratuito, aunque es muy limitado y no está vigilado, por lo que debes dejar el vehículo con total responsabilidad.
¿Se pueden llevar perros a la playa de Dícido?
Las normativas varían según la temporada. Se permite la entrada de perros a la playa de Dícido de octubre a abril. Durante el resto del año, el baño de perros en la playa está prohibido. Es importante llevar siempre recogedor para recoger sus excrementos y respetar las normativas locales.
¿Es seguro acceder al Cargadero de Dícido o a la zona de la cascada?
Aquí es donde la respuesta es más matizada. El acceso a la base de la cascada puede ser peligroso, especialmente si la marea está alta o el oleaje es fuerte. El acceso al Cargadero de Dícido es considerado de alto riesgo por muchos usuarios, ya que implica caminar por rocas resbaladizas y terrenos inestables. Muchas fuentes advierten sobre el deterioro del sitio y la falta de seguridad, por lo que la visita debe realizarse bajo plena responsabilidad propia. Si bien es posible ver el cargadero desde la playa, para una visita más cercana se necesita un buen equipo de escalada y mucha precaución.
¿Cuál es la mejor época para visitar para fotografiar?
Como mencionamos, los días nublados con cielo cubierto, como el que experimentamos, pueden ofrecer una luz suave y difusa que es excelente para la fotografía, evitando los contrastes duros del sol directo. Sin embargo, los amaneceres y atardeceres son siempre momentos privilegiados para obtener imágenes espectaculares, ya que la luz lateral ilumina los contornos de los acantilados y el mar.